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Protegiendo a la foca monje…¡Ahora en Madeira!

27 de febrero de 2020


La Fundación Parques Reunidos y la foca monje

Biodiversidad e Investigación” es uno de los pilares del Espíritu Parques Reunidos, junto con “Infancia y Salud”, “Inclusión Social” y “Educación y Concienciación”. Los programas de Biodiversidad e Investigación apoyan proyectos destinados a la conservación de los ecosistemas y la protección de especies amenazadas, así como a promover la investigación y contribuir con técnicas de cuidado y manejo animal, así como de veterinaria y cría.

Los proyectos de conservación in situ apoyan a programas de reintroducción o protección de especies, que se llevan a cabo en las mismas poblaciones de origen, donde los problemas para la biodiversidad son más acuciantes.

El programa de conservación de la foca monje es un proyecto de referencia para el Espíritu Parques Reunidos. La foca monje es un animal extraordinario, que a diferencia de otras focas habita en aguas templadas, es la única especie dentro de su género taxonómico y el pinnípedo más primitivo del mundo. Son animales muy sociables, aunque los machos pueden ser bastante territoriales; son animales grandes, de hasta 300 kgs. de peso, y no suelen superar los 22 años de vida.

Copyright Nuno Sá

Además de prestar ayuda financiera y apoyo veterinario a la Fundación CBD Hábitat, los zoos y acuarios de Parques Reunidos han contribuido con una labor de educación y sensibilización sobre la situación de esta especie. En este sentido la exposición «El regreso de la Foca Monje» fue inaugurada por la Reina Doña Sofía en Faunia en 2018, trasladándose durante 2019 a Selwo Marina, Selwo Aventura y Marineland. 

CBD-Hábitat y la foca monje

Este programa a favor de la conservación de la foca monje en Mauritania es el más antiguo desde 2010 y consolidado de la Fundación Parques Reunidos, que ha prestado su apoyo a la Fundación CBD-Hábitat y contribuido a aumentar de manera relevante el tamaño de la población de esta especie. Cuenta con tres líneas de actuación:

  1. La protección de la colonia mediante la reserva «Costa de las Focas» en Mauritania.
  2. La ayuda social a las comunidades locales del entorno, educación y sensibilización de la comunidad de pescadores y escolares.
  3. El seguimiento permanente de la colonia, que permite monitorizar el grado de conservación a lo largo del tiempo.

Este programa ha supuesto una valiosa fuente de conocimiento sobre la evolución del número de focas monje, el lugar donde habitan, su forma de alimentación y la identificación de los problemas a que se enfrentan.

Los resultados del programa han sido un verdadero éxito. Desde el centenar de ejemplares que existían en 1998, la colonia de la foca monje en Cabo Blanco alcanza actualmente una cifra aproximada de 400 ejemplares, tras el nacimiento de 77 individuos en 2019, suponiendo ya más de la mitad de las 700 focas monje que quedan en todo el mundo.

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La foca monje en Madeira

A partir de 2014 se comenzaron a exportar las metodologías de seguimiento de la población desarrolladas en Mauritania a otras poblaciones de foca monje. Gracias a ellas, por primera vez se ha podido caracterizar la población de foca monje del archipiélago de Madeira (Portugal), estimada en 25 individuos, a través del proyecto LIFE Lobo Marinho, apoyado por la Fundación Parques Reunidos.

Cuando Madeira fue descubierta hace 600 años, la foca monje era su principal habitante. Debido al valor de su grasa y su preciada piel, fue cazada hasta situarla al borde de la extinción, situación que se agravó durante el siglo XX con la pérdida de población causada por las redes de la pesca de arrastre. Cuando los esfuerzos de conservación comenzaron en la isla de Desertas en 1988, solo quedaban 6 focas monje.

En 1990 se crea la Reserva Natural de las Islas Desertas con el fin de salvar a la especie más emblemática de la región, conocida como “lobos marinos”, que forman parte incluso del escudo de armas de Madeira.

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El proyecto LIFE lobo marinho, ha supuesto el rastreo de toda la costa de las islas de Madeira (153 km) y Desertas (37 km), para localizar cada cueva existente e identificar aquellas que pueden ser de interés para la foca monje.

De las 141 cuevas identificadas, 26 pueden ser de interés para el descanso y reproducción de la foca monje, al estar resguardadas del mar y disponer de playa interior, por lo que se ha procedido a su limpieza, eliminando la basura marina acumulada a lo largo de años.

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El proyecto ha incluido la instalación de cámaras en 18 de estas cuevas, realizándose fotografías cada hora, lo que ha permitido determinar cuáles de ellas son importantes para las focas monje y que están usando para descansar y reproducirse.

Además, gracias a estas fotografías, se ha podido identificar individualmente a todos los componentes de la población y determinar su estado demográfico y de conservación con mayor precisión y conocimiento. Además, este sistema permite identificar amenazas al delicado hábitat de estos animales, como es el caso de la basura marina.

Las actuaciones del programa foca monje en el archipiélago de Madeira protegen las cuevas en las que habita y tratan de reducir las molestias causadas por el turismo, así como generar conciencia entre la población local sobre la situación de este precioso animal, para favorecer su progresiva recuperación.

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